martes 31 de enero de 2012

Vida de Pi, de Yann Martel

 

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La familia de Pi Patel tiene un zoológico en Pondicherry (India). Pi se interesa por las religiones y quiere ser, simultáneamente, musulmán, cristiano e hinduista.

Cuando Pi tiene 16 años, su familia decide emigrar a Canadá, junto a los animales del zoo que no han podido vender. Durante la travesía, el barco se hunde y Pi sobrevive en un bote junto a un tigre de Bengala, una cebra, una hiena y un orangután.

La lucha de Pi por la supervivencia ocupa la parte central de la novela, pero, poco a poco, Martel va introduciendo elementos que nos van haciendo sospechar que no estamos ante una simple novela de aventuras y que hay que ir pensando en interpretar lo que estamos leyendo. ¿Qué nos quiere decir el autor?.

La última parte de la novela nos da una parte de la clave: Pi, una vez salvado, cuenta su historia a dos representantes de la compañía naviera, pero, al no ser creído, narra una nueva versión. En ella, no hay animales, sino personas… que se comportan igual que los animales de la primera versión. Ya no sabemos, ni se nos aclarará, cuál de las dos versiones es la real.

“¿Qué historia es mejor?”, –pregunta Pi (y nos pregunta Yann Martel). Todos estamos de acuerdo en que nos gusta más la historia con animales. La otra es más insoportable.

¿No serán, acaso, las religiones distintas maneras de tratar de explicar la misma historia, para hacérnosla más agradable?

ENLACES

Aquí tenéis una pequeña biografía del autor, un canadiense nacido en ¡Salamanca!:

-> Biografía de Yann Martel

La más completa información que he encontrado sobre el significado de la novela está aquí (lamentablemente, en inglés):

-> Life of Pi: http://www.sparknotes.com/lit/lifeofpi/context.html

domingo 15 de enero de 2012

El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa

 
Siempre que se habla de esta novela, se destaca la frase de Tancredi, el sobrino del protagonista, que podemos leer en la imagen de la portada:
 
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
 
Gatopardo
Y se resalta esta frase como si en ella se encerrase el tema y el contenido de “El Gatopardo”. Para mí, no es así. Es más, la tan manida frasecita me había llevado a hacerme una idea equivocada de la novela. Esperaba una novela más “política”, y lo que me he encontrado es una NOVELA, así con todas sus letras en mayúsculas. Una auténtica obra de arte, no sólo por lo que se cuenta sino, principalmente, por cómo se cuenta.
 
La prosa de Lampedusa me ha encantado, y he sentido auténtico placer leyendo esta obra. Se paladea cada página con la sensación de estar ante algo exquisito.
 
No sólo es importante el tema de los cambios políticos en la Italia del XIX, y de cómo los vivieron y se adaptaron a ellos las clases nobles. Desde mi punto de vista, hay otros dos temas, al menos igual de importantes: Sicilia y la muerte.
 
Sicilia, sus gentes, su paisaje, su clima (el sol condiciona todo, al igual que en “El sol de los Scorta”, ¿recordáis?), su aislamiento, sus costumbres… todo “lo siciliano” adquiere gran protagonismo.
 
Por otra parte, el tema de la muerte aparece por toda la novela, y el autor, reflexiona sobre ella. Desde el pasaje en que D. Fabrizio caza una liebre y se narra su agonía, hasta el capítulo de la propia muerte del Príncipe, contada de forma magistral por el autor.
 
Digna de mención es la maravillosa película que Luchino Visconti realizó en 1963, y que os recomiendo ver, si no lo habéis hecho.
 
ENLACES:
 
 
 

domingo 18 de diciembre de 2011

La Mona Risa (antología de relatos de humor), Luis Mª Pescetti

 

imageAdvierte el antólogo al comienzo de este libro que el humor que en él encontraremos no es “de grano grueso” sino sutil e inteligente. Para gustos, los colores. Y es lo que tienen las antologías: que son tan subjetivas como el gusto del recopilador, en este caso el argentino, aunque afincado en México, Luis Mª Pescetti (web oficial:www.luispescetti.com).

 
A mi parecer, en la antología hay relatos muy buenos, con humor inteligente y sutil. En otros, aún siendo magníficos relatos, apenas si se descubren trazas de humor. Otros son, directamente, un tostón. Pero esto es, por supuesto, otra opinión subjetiva.
 
Al comienzo del curso, descartamos un libro de relatos de humor de Woody Allen y en su lugar programamos esta antología de distintos autores, para que los relatos fuesen más variados. Y, lo que son las cosas, el relato que más gracia me ha hecho ha sido, precisamente, el de Woody Allen.

domingo 4 de diciembre de 2011

"STOPPER" de Gastón Segura





LA NOVELA

La novela, está protagonizada por Julián, un ex jugador de fútbol reconvertido en guardaespaldas cuando, después de haber sufrido una lesión grave y haber visto mermadas sus facultades físicas, se ha visto relegado a ir bajando de nivel de un equipo a otro hasta acabar en segunda división.
De esta forma, el protagonista viene ejerciendo de hombre de confianza de su amigo el Rulas, reconvertido gracias a la especulación inmobiliaria en un hombre adinerado de Madrid cuya esposa, la Caty, organiza las fiestas más in del famoseo. Pero su monótona existencia se tambalea después de conocer en una de estas fiestas a Lidia, una mujer casada con la que inicia una relación ilícita, y de la que sospecha puede estar jugando con él pero a cuyos encantos no puede resistirse. Finalmente, Lidia convence a Julián para que ayude a su esposo, Rafaelito, que se ha metido en el tráfico de estupefacientes y ha acabado convirtiéndose en el punto de mira de una banda de traficantes colombianos. Al parecer, el marido está secuestrado en un chalet, y solo Julián parece ser capaz de sacarlo con vida de semejante embrollo. 


En su debut en la ficción Gastón Segura hace uso de situaciones y figuras propias del género como la figura del protagonista acabado, la eterna “femme fatale”, el marido cornudo, el tráfico de drogas o la especulación de terrenos, sin olvidar la presencia del mundo del deporte (aquí, el fútbol), vinculado muchas veces al género negro. La originalidad de Stopper radica en que no es una novela al uso, pues Segura construye su obra desde un prisma si no inédito sí poco trabajado: utilizando como primera persona narrativa a la conciencia del protagonista, que se dirige en todo momento a una segunda persona que no es otra que el propio Julián. La historia físicamente se reduce a los momentos previos a la entrada del protagonista en acción para rescatar a Rafaelito: unos instantes en los que rememora y hace balance de su vida y de aquellos actos y aquellas personas -principalmente Lidia- que lo han llevado a un callejón sin salida como al que ahora se ve abocado. 



El estilo literario de Gastón Segura está plagado de léxico y expresiones de un casticismo entre madrileño y murciano. La novela se lee con cierto interés y sin freno pues es una novela breve que carece de capítulos o divisiones. Es un todo apenas fragmentado por muy pocos recuerdos de diálogos ocasionales.


EL AUTOR

Gastón Segura Valero nace en Villena (Alicante), en 1961. A los siete años se traslada a Caudete (Albacete), y entre ambos pueblos transcurre su vida hasta que se marcha a Valencia para licenciarse en Filosofía.

Entre 1986 y 1989 vive en Tarragona, donde trabaja como funcionario interino del Ministerio de Industria. Allí redacta su tesina de fin de carrera sobre la política en el teatro de Esquilo, (La dialéctica propedéutica en Esquilo), que obtiene la calificación de sobresaliente, también colabora en un diario local e imparte clases en la escuela social de la ciudad.

En 1999 resulta distinguido como finalista absoluto del XXIII Premio Azorín (entonces el tercero del mundo más importante en lengua castellana) con su primera novela, “Las calicatas por la Santa Librada”. Desde entonces comienza a vivir de todo cuanto se le ofrece en el campo de la escritura (varios textos como negro, un diccionario marítimo que se truncó a mitad, la historia de un sindicato…).

En 2003 vuelve resultar finalista absoluto del Premio Blasco Ibáñez con su segunda novela concluida, “El dragón mellado”, que tampoco logrará publicar.

Y por fin en 2004 publica por encargo de Ediciones B “A la sombra de Franco” Y en 2006, de un modo semejante (es decir, por encargo de la editorial), publicará en Martínez Roca “Ifni: la guerra que silenció Franco”.
En octubre de 2006, publica “El coro de la danza”, relato sobre los cincuenta años de vida Grupo de Danzas de Villena, libro de carácter y difusión local.

En febrero de 2008, la editorial Berenice publica “Stopper”, su tercera novela escrita (2002), y sin embargo la primera que ve la luz. En septiembre de ese año es incluida dentro del programa de formación del departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de California como lectura imprescindible y material de estudio para los alumnos que cursan la licenciatura en dicha institución.


Os dejo el enlace del blog de Gastón Segura Los cuadernos de un amante ocioso, donde cuelga relatos cortos, fáciles de leer y bastante interesantes.



lunes 21 de noviembre de 2011

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

 

(Pasa el ratón por cada imagen para leer una descripción)

Platero y Juan Ramón Jiménez Platero (Benjamín Palencia) Platero con la corona de perejil y los niños Platero y Juan Ramón (Rosa - Alumna colegio Pablo Sorozábal - Móstoles) Platero se muere (Mario Ramírez - Alumno colegio Juan Carrillo - Ronda) Platero - Dibujo de Benjamín Palencia Platero y Juan Ramón leyendo Monumento a Platero en Moguer (Casa-Museo de J.R.J.)

Platero, tú nos ves, ¿verdad?
Platero, ¿verdad que tú nos ves? Sí, tú me ves. Y yo creo oír, sí, sí, yo oigo en el poniente despejado, endulzando todo el valle de las viñas, tu tierno rebuzno lastimero…

(Platero y yo, cáp. CXXXIII, Nostalgia)

 

Platero y yo se publicó por primera vez en 1914, en una edición reducida para niños. Conformaban aquella primera edición sólo 63 capítulos, de los 138 que tiene la obra completa, publicada posteriormente, en 1917. Es importante este detalle: Platero y yo no es un libro “para niños”. Esa primera edición infantil se publicó con capítulos seleccionados, pero no escritos a propósito para niños.

Los capítulos son breves cuadros en los que el poeta nos habla de alguna faceta de la vida en Moguer: el paisaje, sus gentes, sus costumbres, las fiestas, el modo de vida… El libro es como un retablo, donde Juan Ramón Jiménez nos muestra Moguer, pero sobre todo, nos muestra su alma.

El autor se dirige a su burro, Platero, a quien hace confidente de sus sentimientos y de sus emociones. Todavía, en 1935, el poeta escribía:

“Te sigo prefiriendo, Platero, para todos los días (¡te lo dije tanto!) a cualquier otro amigo hombre. […] Te prefiero como a un niño. Porque tú, como tú, un niño, un perro también, como Almirante, mi caballo marismeño, me das la compañía y no me quitas la soledad (esto que también te digo tanto) y al revés, me consientes la soledad y no me dejas sin compañía.

Platero y yo es un poema en prosa, seguramente el mejor que se haya escrito en castellano, a decir de los entendidos. Su lenguaje lírico conmueve al lector y, muchos pasajes, inolvidables, están llenos de comunión con la naturaleza y de ternura. Esta es, para mí, la palabra que mejor resume lo que Juan Ramón Jiménez me hace sentir en esta obra: ternura.

Más allá de la forma, del lirismo, y de las emociones que provoca, Platero y yo tiene una lectura más profunda: la que nos habla del krausismo y de los ideales de la Institución Libre de Enseñanza, a cuyo fundador y director, Francisco Giner de los Ríos, frecuentó el poeta.

Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Moguer, 1881 – S. Juan, Puerto Rico, 1958
Premio Nobel de Literatura en 1956

Hay dos páginas webs de referencia en Internet sobre Juan Ramón Jiménez:

-> www.juanramonjimenez.com

En esta página, la familia del Nóbel, intenta aglutinar a todos aquellos lectores y devotos de Zenobia y Juan Ramón, admiradores de sus vidas y sus obras.

-> http://www.fundacion-jrj.es

Página de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez.
Completa información sobre la vida del poeta y su esposa, así como de su obra.
Como curiosidad, dispone de varias grabaciones con la voz de Juan Ramón Jiménez recitando algunos de sus poemas:

http://www.fundacion-jrj.es/juan-ramon-jimenez/escucha-a-juan-ramon/

domingo 6 de noviembre de 2011

"LA CONJURA DE LOS NECIOS" de John Kennedy Toole


Nos encontramos ante una novela que yo catalogaría como distinta y que a mí me ha sorprendido muy gratamente, se trata de “La conjura de los necios” escrita hacia 1962 por John Kennedy Toole.

John Kennedy Toole nació en Nueva Orleáns en 1937. Según parece tuvo una infancia algo complicada a causa del carácter de su madre. Fue un gran estudiante y tras graduarse en la Universidad de Tulane se licenció en Lengua Inglesa en la Universidad de Columbia. Pasó un año como profesor asistente de inglés en la Universidad de Luisiana. Después se fue a Nueva York trabajando como profesor en el Colegio Hunter. Intentó conseguir un doctorado en Columbia, pero fue reclutado por el ejército en 1961 y destinado a Puerto Rico, donde escribió su novela y sirvió dos años, entre otras cosas enseñando inglés a los reclutas hispanohablantes. Regresó a Nueva Orleáns y dio clases en el Dominican College. También trabajó una temporada en una fábrica de ropa masculina e incluso anduvo con músicos y trabajó como vendedor callejero. Muchos de estos escenarios aparecen en su novela que él mismo consideró tras escribirla “una obra maestra”. Presentó la misma a varias editoriales, pero ninguna se atrevió a publicarla diciendo, por ejemplo “que no trataba de nada”, cuando en realidad la razón sería que era posiblemente demasiado directa, descarnada y crítica. Estas negativas le hicieron caer en una fuerte depresión que lo llevó a la bebida, a descuidar sus actividades profesionales y a sentirse un completo fracasado, finalmente se suicidó en 1969 poniendo un extremo de una manguera en el tubo de escape de su coche y el otro en la ventanilla. Dejó una nota de suicidio, que fue destruida por su madre, Thelma Toole, quien consiguió que el escritor Walter Percy leyera la novela de su hijo, el cual se sintió rápidamente entusiasmado con ella que consideró genial, así consiguió su publicación en 1980, escribiendo él mismo el prólogo. Autor y novela recibieron en 1981 el Premio Pulitzer a título póstumo y el premio a la mejor novela extranjera en Francia en ese mismo año. Otra novela completa la producción de este autor, “La Biblia de Neón”, que escribió con 16 años y que siempre consideró demasiado juvenil para intentar publicarla. Al final vio la luz, gracias al éxito de la anterior, en 1989.

El título hace referencia a una cita de Jonathan Swift: “Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él”. El genio en este caso es un tipo muy particular, Ignatius J. Reilly (posible caricatura de su creador), uno de esos personajes que no se olvidan con facilidad, excéntrico y estrambótico y que a su pesar un buen día se ve obligado a buscar trabajo para poder pagar una deuda.
 “Sólo me relaciono con mis iguales, pero como no  tengo iguales no me relaciono con nadie” esta frase dicha por el protagonista, lo describe perfectamente. Ignatius es un inadaptado social, dentro de los parámetros de la sociedad en la que se mueve, donde para él los inadaptados son los demás. Dice vivir en un siglo que aborrece, vive a sus treinta años con su madre y se pasa el tiempo encerrado en su habitación, como una ballena varada, escribiendo en unos cuadernos marca “Gran Jefe” “una extensa denuncia contra nuestro siglo”. Ignatius es un tipo que da vida a todo el resto porque es único en su especie. Inteligente, ridículo, mentiroso, egoísta, glotón, sucio, auténtica “mosca cojonera” para todo aquel que se cruza en su camino. De hecho, creo que si nos lo encontráramos cara a cara probablemente nos consideraría unos degenerados, carentes de buen gusto y decencia, de teología y geometría.
Respecto al resto de los personajes cabe explicarlos con una pregunta que le hace el propietario de Levy Pants a su jefe administrativo Sr. González: “¿Dónde busca usted la gente que trabaja aquí? Nunca veo a gente como esta en ningún sitio” Y así es, yo nunca he visto personajes como estos en ningún otro sitio y ese es uno más de los encantos principales de la novela. Los diálogos son corrosivos a la par que desternillantes, reveladores de un excepcional dominio del idioma por parte del autor y de su coherencia para desarrollar y mantener la cohesión de las sucesivas acciones.

Es una novela disparatada, ácida y a la vez tremendamente inteligente, en la que Toole supo reflejar la sociedad que le tocó vivir en un tono burlón y crítico. Una tragicomedia donde las carcajadas aparecen más de una vez, pero también la amargura y la tristeza. Pienso que es una novela imprescindible de verdad para todo buen aficionado a la literatura, una novela que hay que leer con calma, disfrutándola en todo momento.

martes 25 de octubre de 2011

El último encuentro, de Sándor Márai

 

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“Estaría bien saber […] si de verdad existe la amistad. […] A veces pienso que la amistad es la relación más intensa de la vida y que por eso se presenta en tan pocas ocasiones.”

“La amistad es un servicio. Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. No espera ningún galardón, no idealiza a la persona que ha escogido como amiga, ya que conoce sus defectos y la acepta así, con todas sus consecuencias.”

“¿Qué valor tiene una amistad si solo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza?.”

“He llegado a pensar que la amistad es un lazo parecido a la unión fatal de los gemelos".

El último encuentro, –titulada originalmente A la luz de los candelabros-, es una novela en la que el tema de la amistad ocupa un lugar principal. La reflexión que hace Henrik, el personaje principal, en el capítulo XIII, a la cual pertenecen las citas anteriores, es uno de los pasajes más hermosos de la obra.

La amistad ocupa un lugar destacado, pero no es el único tema. En su largo monólogo, ya que Konrad prácticamente no interviene, Henrik reflexiona sobre sus obsesiones y sobre la sabiduría que ha alcanzado a lo largo de los 41 años que han pasado sin verse ambos amigos, arrastrando el secreto de algo que sucedió entonces, y cuyos detalles el autor nos desvela sabiamente dosificados.

Sin embargo, no hay que esperar al final para que sepamos qué sucedió. Pero es que eso son solo los hechos, la realidad, y Henrik lo que quiere saber, lo que quiere arrancarle a Konrad es “la verdad”, las causas, las intenciones. En los momentos finales de sus vidas es el momento de saber la verdad.

La soledad impregna toda la novela. Henrik ha pasado los últimos 41 años solo en su mansión. Konrad ha viajado por medio mundo, pero también ha vivido en soledad.
La decadencia de toda una época, –la del Imperio Austro-Húngaro-, reflejada en la decadencia de la vieja mansión, contribuye a acentuar esa sensación de soledad.

La soledad es, precisamente, tema importante en la novela. Como lo es también la vejez. En este sentido, se ha dicho que esta es una obra para leer a partir de cierta edad, no es una novela de juventud.

Hacia el final de su monólogo, Henrik llega a plantearse el sentido de la vida, preguntándose si éste no consistirá en la pasión?:

¿Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo, y que después arde para siempre, hasta la muerte, pase lo que pase? ¿Y que, si hemos vivido esta pasión, quizás no hayamos vivido en vano?

- ¿Por qué me lo preguntas? –dice el otro con calma-. Sabes que es así.

 

EL AUTOR

image Sándor Márai nació Kassa (Hungría) en 1900. Si hubiese nacido 18 años más tarde, tras la desmembración del Imperio Austro-Húngaro, habría sido checoslovaco, y, en la actualidad sería eslovaco.

De familia acomodada, lo que le permitió viajar por Europa, comenzó escribiendo en alemán, aunque luego se decantó por el húngaro. En la década de los 30 sus obras tuvieron gran éxito.

Se opuso al nazismo y al fascismo, y solo su reputación le libró de represalias durante la Segunda Guerra Mundial.

Después de la guerra y tras la instauración del régimen comunista en Hungría, se marchó a vivir a Estados Unidos. Sus obras fueron prohibidas en su país natal y, prácticamente, cayó en el olvido.

En 1989, cuando, tras haber perdido a casi todos sus seres queridos, supo que tendría que vivir en un hospital y dependiendo del cuidado de otros, se suicidó de un tiro en la cabeza.

--> Biografía de Sándor Márai en la Wkipedia

--> La intensa vida de Sándor Márai (Artículo en EL PAÍS)