martes, 11 de agosto de 2015

Fin de la temporada 2014-2015


 
Aunque con un poco de retraso, aquí está la foto de nuestra última reunión de la temporada 2014-2015. En ella, pasamos un rato muy agradable participando en un particular Festival de Eurovisión, votando por los libros que más nos habían gustado entre los leídos este año. Resultó vencedor uno de los favoritos, por el que apostaban la mayoría de las quinielas: Nos vemos allá arriba, de Pierre Lamaitre.
 
Tras hacernos la foto para el recuerdo, y como ya es tradición en nuestro club, nos fuimos de cena. Tenemos que decir, para quienes no pudieron venir, que nos lo pasamos genial.
 
Fotos de la cena no hay (o, al menos, yo no tengo). Aquí está la que nos hicimos tras la reunión.
 
Y, dentro de poco, nos volvemos a ver porque… ¡ya va oliendo a Feria!
 
 
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domingo, 1 de febrero de 2015

El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati


El desierto de los tártaros
 
 
Publicada en 1940, esta devastadora novela, la más conocida de su autor, aborda los temas de la postergación, la espera, el acomodarse, la pasividad ante una vida que transcurre demasiado rápido.
 
El Tempus fugit, de Virgilio, y el Carpe diem de Horacio, han sido tópicos recurrentes en la Literatura, señal de que son temas que, desde siempre, han preocupado al Hombre. Por eso son tan universales, porque todos tenemos esa sensación de que los años vuelan, de que cada vez pasan más deprisa, y la preocupación de si estaremos sabiendo aprovechar este tiempo que se nos ha dado.
 
Es duro leer esta novela, llega a doler. Nadie quiere que su vida sea un desierto inútil y yermo, como lo es la existencia de los militares en la Fortaleza Bastiani: una sucesión de días iguales y rutinarios, esperando pasivamente un acontecimiento que dé sentido a tanta espera.
 
Para escapar a la desolación de esta novela, nada mejor que recordar los maravillosos versos de Walt Whitman:
 

CARPE DIEM
 
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...

lunes, 19 de enero de 2015

La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa

 

Vargas Llosa - La fiesta del ChivoEn cierta ocasión, unos periodistas estadounidenses le preguntaron al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo qué pensaba que ocurriría en su país cuando él ya no estuviera. La respuesta fue:

- Primero, el caos; luego, los americanos; después… otro peor que yo.

Desde luego, la respuesta retrata al personaje, un tirano egocéntrico y megalómano, que gobernó durante 31 años la República Dominicana ejerciendo un poder absoluto en todos los ámbitos y reprimiendo con gran crueldad cualquier conato de resistencia.

La novela de Vargas Llosa gira en torno a la fecha del 30 de mayo de 1961, día en que Trujillo fue asesinado (o ajusticiado). El autor desarrolla tres tramas, perfectamente engarzadas:

Por un lado, Vargas Llosa nos cuenta el último día de la vida de Trujillo desde el punto de vista del dictador. Se nos muestra cómo pensaba, con qué desprecio trataba a las personas, incluso a sus más allegados colaboradores, y se aprovecha para dar un repaso retrospectivo a la época histórica de su mandato.

Una segunda trama nos presenta a los conjurados, en especial, a los autores materiales de la muerte de Trujillo. Mientras asistimos a la tensa espera, la noche en que emboscaron al tirano, Vargas Llosa nos presenta a cada uno, y nos da a conocer los motivos de cada cual para participar en la conspiración.

La tercera trama tiene como protagonista a Urania Cabral, hija del senador Agustín Cabral, leal colaborador de Trujillo, caído en desgracia poco tiempo antes del asesinato del “Jefe”. Ya en la década de los 90, Urania vuelve a Santo Domingo, a donde no ha vuelto desde 1961. Por boca de Urania, conocemos, al tiempo que su tía y sus primas, los terribles motivos que la hicieron marcharse del país.

Vargas Llosa maneja con gran maestría estos tres planos, utilizando la técnica de múltiples perspectivas, para dejarnos un retrato bastante completo de la época trujillista y del asesinato del dictador.

No se trata de una novela histórica, aunque está muy bien documentada, y la mayor parte de lo que cuenta son sucesos históricos. Por ejemplo, los personajes de Urania Cabral y de su padre, son inventados, aunque, tras leer la novela, y conocer mejor el régimen trujillista, los creemos perfectamente posibles.

En resumen, se trata de una novela dura, porque Vargas Llosa no ahorra detalles en la descripción de crímenes y torturas, pero muy interesante y de gran calidad. Personalmente, creo que entra dentro de la categoría de novelas que no se olvidan con el paso del tiempo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sueño en la noche

 
Al final de nuestra última tertulia del año, y mientras degustábamos los polvorones y mantecados que nos trajo Toñi (¡riquísimos, gracias Toñi!), nuestra querida Maruja nos recitó, con la emoción que siempre pone, este bonito poema escrito por ella:
 
 
Anoche yo tuve un sueño,
y soñé que yo soñaba,
y en esa inquieta vigilia
una paloma volaba
en medio de un pueblo yermo,
un pueblo triste, sin alma,
sin niños y sin mujeres,
sin hombres, vacías las casas.
 
Fui detrás de la paloma,
quise cogerla, tocarla,
y ella movía la cola,
me hacía señas con sus alas
como si quisiera hablar:
algún mensaje me daba,
pero yo no lo entendía.
Sin embargo, ella lloraba
dando vueltas en mi entorno,
era muy cerca del alba.
 
Y en la noche, ya vencida,
ovillada entre las sábanas,
temblando de miedo y frío
en el borde de mi cama,
sentí un fuerte palpitar
que me abría las entrañas.
Entonces, yo comprendí
el mensaje que me daba
cuando agitaba la cola
llamándome con sus alas.
Y lloré con desconsuelo,
con desconsuelo y tal rabia,
que me maldije a mí misma
por no saber hacer nada.
Era un grito de dolor
por las gentes ignoradas
de tantos pueblos vacíos
de pan, justicia y palabras;
de esperanzas y certezas,
de un amanecer sin faltas.
 
Desde entonces yo no duermo,
quiero pensar que, mañana,
unidos hombro con hombro
todos los pueblos del mapa,
salgamos a reclamar
sin fronteras, ni alambradas,
sin diferencias de clases,
ni diferencias de castas,
con gesto de amor y entrega,
equidad, trabajo y gracia,
para todos los que sufren,
para los que no tienen nada.
 
Y decirle a la paloma:
vuela tranquila, con calma,
que el mensaje que me diste
se gestó tan bien en mi alma,
que no cayó en tierra yerma:
¡ya han germinado las plantas!
 
¡No te aflijas!
No vuelvas más a llorar,
que los pueblos se han colmado
de amor y fraternidad.
Las casas están saciadas,
los niños duermen en paz
porque sus padres trabajan
y ahora no les falta pan.
Ya no hay odio ni rencores,
reina la felicidad,
al ver reír a los niños
porque vuelven a jugar.
Tiende tus alas al viento,
lleva el mensaje de paz
a los cinco continentes,
¡grítalo hasta desmayar!
No demores, vuela libre,
y, en un destello fugaz,
sube presto a las alturas,
¡goza de tu libertad!
 
 
(Sueño en la noche,
de María Martínez Segura)




lunes, 15 de diciembre de 2014

Primera memoria, de Ana María Matute


 
Es un gran error decir que el niño es un proyecto del hombre; yo pienso que es al revés: que el hombre es un trocito del niño que fue, porque a lo largo de la vida, si cambiamos, siempre es para empeorar”
 
“El niño está siempre solo. Es, quizás, el ser más solo de la creación”
 
(Ana María Matute)
 
 
Primera memoria - Ana María Matute Si ya es difícil para cualquier niño el paso de la infancia a la adolescencia y el descubrimiento del mundo de los adultos, para Matia, la protagonista de esta novela, se hace aún más complicado por el momento y las circunstancias históricas y familiares que le han tocado vivir.
 
Nos encontramos en 1936, supuestamente en Mallorca, y la Guerra Civil ya ha comenzado. Y, aunque en esta isla la contienda duró poco, –pues desde el principio triunfó en ella la sublevación militar-, la guerra  y sus consecuencias marcan a todos los personajes. No vemos la guerra en primer plano, podríamos decir que en la isla se vive ya la posguerra: hay vencedores, vencidos, y represión para los segundos.
 
Matia vive en casa de su abuela, donde también viven su tía Emilia y su primo Borja, de su misma edad. No tiene referentes paternos sólidos: de su madre tiene un recuerdo difuso, y su padre, –“un rojo”-,  está en el frente, del lado republicano, y es denostado por la familia materna.
 
El ambiente para ella es opresivo, y lo que va descubriendo del mundo de los adultos, más aún, de unos adultos en guerra, la asusta. Se refugia en sí misma, en sus lecturas infantiles y en su muñeco Gorogó. Porque, además, el mundo de los niños-adolescentes de su edad ya no es tampoco un refugio seguro: Borja y sus amigos reproducen, en sus juegos, los odios, los bandos y las guerras de sus padres.
 
Mucho más se puede decir de esta novela, maravillosamente escrita, en mi opinión. Creo que dará pie a una interesante y participativa tertulia.
 
Me ha gustado mucho este estudio de la doctora Mª Luisa Pérez Bernardo, profesora asociada en la Universidad de Dallas:
 
 
Y este artículo sobre la novela en la revista digital La Torre de Babel:
 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Moby Dick, de Herman Melville

 


 

Moby Dick Publicada en 1851, Moby Dick supuso un fracaso comercial para su autor, aunque, con el correr del tiempo, fuese reconocida como una gran novela y hoy en día se haya convertido en un clásico de la Literatura Universal. Faulkner, nada menos, dijo de ella que era la novela que le hubiera gustado escribir.
 
Quizá contribuyera a su fracaso inicial el hecho de que el autor quiso plasmar en ella, además de la historia del capitán Ahab, todos sus conocimientos sobre las ballenas. De esta forma, numerosos capítulos del libro conforman un auténtico tratado sobre Cetología y sobre la caza y aprovechamiento de estos animales. Sin duda son capítulos en los que se cuentan cosas interesantes pero no son absolutamente necesarios para el desarrollo de la historia y, en consecuencia, ralentizan la acción.
 

Moby-Dick (Ilustración)
Se ha discutido mucho sobre el simbolismo en Moby Dick. Y eso, a pesar de que Melville advierte claramente en su novela de que no debe tomarse como una alegoría. Sin embargo, ¿puede leerse esta novela simplemente como una aventura en el mar?… parece claro que no.
 
Caben muchas interpretaciones de lo que simbolizan Moby Dick, la monomanía de Ahab, la tragedia de los marineros del Pequod, las fuerzas de la naturaleza, el mar… Es lo que tienen las grandes obras, que admiten muchas lecturas y no se agotan al pasar la última página.
 
Mañana, en la tertulia, desmenuzaremos a Moby Dick… ¡si se deja! ;-)

lunes, 20 de octubre de 2014

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad

 

- ¡El horror!, ¡el horror!

El corazón de las tinieblas - Joseph ConradEstas son las últimas palabras de Kurtz, personaje omnipresente en la novela de Conrad, aunque sólo al final lo conocemos. Y en esas dos palabras subrayadas por la repetición se resume lo que el protagonista, Marlow, encuentra en su viaje remontando el río Congo, en busca del misterioso Kurtz.

Marlow es testigo de las atrocidades que, en nombre de la civilización, cometen los colonizadores blancos (en este caso belgas), contra las tribus indígenas de África (en este caso, del Congo). A medida que la expedición avanza río arriba se va agigantando la figura de Kurtz, al que vamos conociendo por la opinión que otros personajes van dando sobre él.

Quien, en un principio, era solo el agente comercial que más marfil despachaba en dirección a la metrópoli, se va revelando como un personaje poderoso y magnético, el cual ejerce su influencia sobre Marlow incluso antes de haberlo conocido:

“Con ese hombre no se habla, se le escucha.”

Sin embargo, al llegar al puesto de Kurtz descubrimos que éste se ha transformado en poco menos que un semidiós para las tribus indígenas, a las cuales ha sometido con crueldad y violencia.

El periplo de Marlow al corazón de la selva primitiva y salvaje se convierte así en un descenso a los infiernos, en un viaje a las tinieblas, a los instintos más primarios, que todavía anidan en el corazón de los seres humanos, animales al fin y al cabo, recubiertos solo por una fina capa de civilización que puede desvanecerse fácilmente en circunstancias extremas.

 

--> Biografía de Joseph Conrad, en la Wikipedia

--> “El corazón de las tinieblas es el corazón del hombre”, por Malva Flores; y "Sobre El corazón de las tinieblas”, por Ignacio Arellano