martes, 1 de diciembre de 2015

Crónicas marcianas, de Ray Bradbury

 

Crónicas marcianas - Ray BradburySi usted me pregunta si creo en el espíritu de las cosas usadas, le diré que sí. Ahí están todas esas cosas que sirvieron algún día para algo. Nunca podremos utilizarlas sin sentirnos incómodos. Y esas montañas, por ejemplo, tienen nombres... Nunca nos serán familiares; las bautizaremos de nuevo, pero sus verdaderos nombres son los antiguos. La gente que vio cambiar estas montañas las conocía por sus antiguos nombres. Los nombres con que bautizaremos las montañas y los canales resbalarán sobre ellos como agua sobre el lomo de un pato. Por mucho que nos acerquemos a Marte, jamás lo alcanzaremos. Y nos pondremos furiosos, ¿y sabe usted qué haremos entonces? Lo destrozaremos, le arrancaremos la piel y lo transformaremos a nuestra imagen y semejanza.

- No arruinaremos este planeta -dijo el capitán-. Es demasiado grande y demasiado hermoso.

-¿Cree usted que no? Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenernos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas…

Aunque siga brillando la Luna (Crónicas marcianas)


Más que una novela, Crónicas marcianas es un conjunto de relatos a los que Ray Bradbury tuvo que dar una apariencia de unidad y continuidad, condición que le puso el editor para ser publicados conjuntamente. Su hilo conductor es la llegada del Hombre a Marte y la colonización de este planeta por parte de los terrícolas, al tiempo que la Tierra se ve inmersa en una guerra atómica.

Los relatos, bastante desiguales en extensión, narran distintas facetas de esta colonización, comenzando en 1999, con los intentos fallidos de las primeras expediciones, y abarcando hasta el año 2026.

¿Puede escribirse ciencia-ficción y utilizar un lenguaje poético? La respuesta es que sí, y así lo demuestra Ray Bradbury en muchas páginas de estos relatos, en especial, en las que describe el paisaje marciano.

Puede decirse de Bradbury que sus relatos carecen del rigor científico que sí tienen otras obras de ciencia-ficción, pero no es el rigor científico lo que busca el autor. Porque Crónicas marcianas es una especie de parábola o reflexión sobre cómo se ha comportado históricamente el Hombre cuando ha descubierto nuevos territorios. Se trata aquí de Marte, pero antes fue la conquista de América, o la del Oeste norteamericano, o la colonización de África o de Asia. Siempre nos hemos acercado a lo nuevo desde la superioridad, no desde el respeto y el deseo de entendimiento. Siempre hemos sometido. Y aun cuando las primeras intenciones pudieran ser distintas, como dice Spender en el fragmento que encabeza esta entrada: “tenemos un talento especial para arruinar las cosas”.

Son varios los temas que trata Bradbury y, casi todos, desde un punto de vista de crítica social. Desde la falta de respeto por las civilizaciones descubiertas, hasta el exceso de tecnología que, ya en 1950, el autor detectaba como factor de deshumanización (“los marcianos se detuvieron donde nosotros debíamos habernos detenido hace un siglo”, dice Spender en otro pasaje).

También critica duramente Ray Bradbury el racismo, en el capítulo Un camino a través del aire, y nos ofrece un pequeño adelanto de sus temores sobre una sociedad con una rígida censura, que no permite el arte y quema sus libros. Tres años más tarde, publicará Fahrenheit 451, pero en el relato titulado Usher II, tenemos un esbozo de esa sociedad.

No falta tampoco el humor y, como muestra, el comienzo del relato Los hombres de la Tierra, con un casi “berlanguiano” primer encuentro entre los terrícolas y un ama de casa marciana.

Otros relatos que merecen ser destacados, desde mi punto de vista, son La tercera expedición, La mañana verde, El marciano, y los cuatro últimos, sin excepción: Los pueblos silenciosos, Los largos años, Vendrán lluvias suaves y El picnic de un millón de años.

Vendrán lluvias suaves es un desgarrador relato que describe el funcionamiento automático de una casa robotizada en la Tierra durante mucho tiempo después de que sus habitantes hayan muerto por la guerra atómica. En él, Bradbury incluye este precioso poema de Sara Teasdale, que habla de lo poco que le importará a la Naturaleza que el Hombre desaparezca.

 

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Vendrán lluvias suaves y olores de la tierra,
y golondrinas que girarán con brillante sonido;

y ranas que cantarán de noche en los estanques
y ciruelos de tembloroso blanco,

y petirrojos que vestirán plumas de fuego
y silbarán en los alambres de las cercas;

y nadie sabrá nada de la guerra,
a nadie le interesará que haya terminado.

A nadie le importará, ni a los pájaros ni a los árboles,
si la humanidad se destruye totalmente;

y la misma primavera, al despertarse al alba
apenas sabrá que hemos desaparecido.

(Sara Teasdale)

1 comentario:

Diente de león タンポポ dijo...

Maravillosa entrada para un libro que es más que ciencia ficción, más que poesía, más que una mera crítica social. Es el gran Bradbury en estado puro. Un libro actual, eterno, como el clásico que es. Todos somos marcianos en potencia uh Bradbury nos muestra el camino.

Gracias por tu impecable entrada, Antonio.

Un abrazo desde la Tierra 🚀