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miércoles, 15 de junio de 2016

Resumen de la temporada 2015-2016



Las lecturas de esta temporada comenzaron allá a principios de octubre. ¿Recordáis? En esos días, acompañábamos a la inspectora Amaia Salazar al valle del Baztán a esclarecer una serie de asesinatos de adolescentes. Nos quedamos con unos paisajes maravillosamente descritos por Dolores Redondo, pero en El Guardián Invisible a la inspectora Salazar se lo pusieron demasiado fácil. Acordaos, se trataba de su pueblo, de su familia… ¡qué casualidad!

Un poco decepcionados, -como casi siempre por los best sellers-, nos enfrentamos a algo mucho más real, por desgracia. Carmen Amoraga, en La vida era eso, nos trajo una novela basada en la experiencia de una amiga que había perdido a su marido. El duelo, los recuerdos, la dificultad de dejar irse a quien ya se fue para siempre, ser capaz de seguir adelante. Quizá no sea una gran novela pero sí una historia en la que cualquiera se puede reconocer.

Y de la pérdida de un ser querido pasamos a la pérdida de todo un pueblo, más aún, a la muerte de una forma de vida. La segunda lectura de La lluvia amarilla, de Julio Llamazares nos dejó por un lado el corazón encogido por el destino de Andrés y de todos los habitantes de Ainielle. Pero, por otra parte, la maravillosa prosa de Llamazares fue un bálsamo para poder disfrutar de esta grandísima novela. 

Ya mediado el mes de noviembre leímos Del color de la leche, de Nell Leyshon, aunque esta autora hizo un esfuerzo por apartarse de la historia y ceder la voz narradora a Mary, el color de cuyo pelo da título a la novela: “este es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano”, ¿recordáis?
Mary, criada con dureza por sus padres, va a servir a casa del vicario, quien la enseña a leer y escribir. Por eso puede escribir la historia de su vida, aunque ésta, así como su final, es terrible. A pesar de que la novela nos gustó bastante, nos quedamos con una sombra de pesimismo. ¿Será verdad la frase que decía que:
“en las escasas ocasiones en que las personas logran liberarse de las cadenas que las atan, suelen, inmediatamente después, quedar sujetas a otras nuevas”?

En diciembre leímos un clásico de la ciencia-ficción: Crónicas marcianas, de Ray Bradbury. Se trata de una maravillosa colección de relatos sobre la colonización de Marte por los humanos. Tras devastar el Tercer Planeta con una guerra nuclear, los seres humanos viajan al Cuarto (en el Primero y en el Segundo hace demasiado calor). Allí, habiendo aprendido y escarmentado de errores anteriores, llegarán humildemente para aprender de la sabiduría de los marcianos y comenzar una nueva vida en armonía con la Naturaleza. ¿O quizá no era así? Ray Bradbury, desde luego, no es tan optimista:
 Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenernos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas…”
En cualquier caso, una lectura que se puede recomendar sin temor a equivocarse.

Un poco más hay que pensarse el recomendar la lectura de Tiempo de silencio, de Luís Martín Santos. Se trata de una de las novelas españolas de la segunda mitad del siglo XX más reconocidas, pero, desde luego, su lectura no es nada sencilla. Se requiere una vasta cultura, una enciclopedia al lado, o un buscador de Internet para poder comprender las ilustradas referencias que hace el autor a los más diversos temas. Sin embargo, personalmente, disfruté de su lectura, aunque me exigiese un gran esfuerzo.

Y, en Navidad, a caballo entre 2015 y 2016, entre el Centenario de la Segunda Parte de El Quijote, y el Centenario de la muerte de Cervantes, leímos El Quijote. Concretamente, la Segunda Parte, aunque hubo quien aprovechó para leerlo entero nuevamente. ¡Pero, amigos!, esta vez afrontamos la lectura habiendo escuchado y disfrutado previamente las sabias y apasionadas palabras de nuestra compañera María Antonia. ¡Cómo olvidar aquella tarde de diciembre en que nos contagió, una vez más, su pasión por la mejor y más innovadora novela de todos los tiempos!

Ya en enero leímos Andamios. De la mano de Mario Benedetti y de la experiencia personal de Marita reflexionamos sobre el drama de los represaliados políticos y los exiliados. Los que fueron asesinados por las dictaduras y los que lograron huir y pudieron volver para comprobar que ya no saben bien a qué país pertenecen. Como si, -en palabras de Benedetti-, “nunca más pudieran dejar de ser exiliados”.

Dos novelas con protagonistas africanas hemos leído este año: El pez dorado, de Jean Marie Gustave Le Clezio, y  Las que aguardan,  de Fatou Diome. En el primer caso, la historia de Laila, niña marroquí raptada y vendida como esclava que, posteriormente, emigra ilegalmente a París, y en el segundo, el punto de vista de las madres y esposas que se quedan en Senegal mientras sus seres queridos se juegan la vida para llegar a Europa. En ambas ocasiones contamos con la presencia de Sandra Guarinos y con los testimonios de dos inmigrantes africanos, Mohamed, de Mali, y Buba, de Senegal, que compartieron con nosotros sus muy distintas peripecias personales. Sin duda serán dos tertulias que nunca olvidaremos.

Parece que este año, sin pretenderlo, hemos abordado el tema de la emigración desde múltiples puntos de vista. En El balcón en invierno, de Luis Landero, el autor se sumerge en sus recuerdos personales de infancia y juventud, formando parte de una familia extremeña que marchó a Madrid en busca de un mejor futuro. Un libro en el que, según le promete Landero a su madre: “Esta vez no hay mentiras. Es un libro en el que todo lo que se dice es verdad”.

Y una semana antes de la primavera llegó la poesía, con la relectura de La vida, del murciano  Eloy Sánchez Rosillo. Poemas sobre el paso del tiempo, la pérdida de la juventud, pero también sobre la luz, el verano, el momento, el detalle que hace que un día gris se convierta en un día maravilloso y te inunde de gratitud. Pero, hay que ir por la vida bien atento porque
“No se puede prever. Sucede siempre / cuando menos te lo esperas. […]”


De Murcia a Darlington Hall, en Inglaterra. ¿Lo normal, no? Leímos una novela que la mayoría hemos conocido antes en su versión cinematográfica: Los restos del día, de Kazuo Ishiguro. La historia, -con minúscula-, del mayordomo Mr. Stevens y el amor que pudo ser con Miss Kenton, el ama de llaves, con el trasfondo de la Historia, -con mayúsculas-, que se estaba escribiendo en los salones de Darlington Hall durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

Como nos había salido demasiado inglés el señor Ishiguro, insistimos con los japoneses, concretamente con Haruki Murakami, que últimamente está siempre en las quinielas del Premio Nobel, pero, de momento, no hay manera. La historia de Watanabe, Naoko y Midori sí que nos llevó, -por fin-, a Japón, concretamente al Tokio de los años 60. Gente rara estos japoneses, o, al menos, los protagonistas  de Tokio Blues.

Y de la isla de Honshu, donde está Tokio, a otra Isla. La de Eloy Moreno en El Regalo. Este joven escritor nos visitó en mayo y causó muy buena impresión. Sin embargo, la opinión mayoritaria fue la de que la novela está por debajo de la ilusión y tenacidad de su autor.

Philip Marlowe siempre viene a  poner las cosas en su sitio cuando un detective de nuevo cuño mete las narices en nuestro club. Ocurrió con Pomponio Flato y ha ocurrido con la inspectora Amaia Salazar. En mayo leímos El sueño eterno, la primera novela en la que Raymond Chandler nos presenta una aventura del que es uno de los detectives más famosos de la Literatura. Y es que, por mucho que se modernice el arquetipo, nuestra imagen del detective siempre será la del tipo solitario, descreído, justo, ingenioso, con éxito entre las mujeres, pero, por supuesto, soltero.

EPÍLOGO

Un año como este, con tantas señales de los cielos, el color de la leche del pelo de Mary, la importancia de la harina del obrador de la familia Salazar, el blanco invierno del balcón de Landero… tanta blancura solo podía significar una cosa. Y es que, en 2016 pudimos volver a decir aquello de:

¿Y el Madrid, qué, otra vez campeón de Europa, no?

martes, 11 de agosto de 2015

Fin de la temporada 2014-2015


 
Aunque con un poco de retraso, aquí está la foto de nuestra última reunión de la temporada 2014-2015. En ella, pasamos un rato muy agradable participando en un particular Festival de Eurovisión, votando por los libros que más nos habían gustado entre los leídos este año. Resultó vencedor uno de los favoritos, por el que apostaban la mayoría de las quinielas: Nos vemos allá arriba, de Pierre Lamaitre.
 
Tras hacernos la foto para el recuerdo, y como ya es tradición en nuestro club, nos fuimos de cena. Tenemos que decir, para quienes no pudieron venir, que nos lo pasamos genial.
 
Fotos de la cena no hay (o, al menos, yo no tengo). Aquí está la que nos hicimos tras la reunión.
 
Y, dentro de poco, nos volvemos a ver porque… ¡ya va oliendo a Feria!
 
 
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jueves, 23 de junio de 2011

Crónica del IX Encuentro Provincial de Clubes de Lectura

 

El pasado sábado, día 18, se celebró en Almansa el IX Encuentro de Clubes de Lectura de nuestra provincia, en el que participamos más de 500 personas.

Desde Albacete salió un autobús con integrantes de distintos clubes de nuestra Biblioteca y de la Universidad Popular. En particular, de “La Tertulia” asistimos 8 personas, lo que no está nada mal teniendo en cuenta las fechas tan tardías en que se ha celebrado el Encuentro este año.

Hay que destacar, antes de nada, la perfecta organización de los actos. Ya desde antes de bajar del autobús, dos guías, unas chicas simpatiquísimas, nos dieron la bienvenida y, desde ese momento, estuvieron pendientes de nosotros a lo largo de toda la jornada.

Nos trasladamos al Teatro Regio, precioso, donde se iban a desarrollar los actos. Aquí nos podéis ver, junto a Natalia, Eduardo, Luis y Manolo, del club “Doctor Fleming”, ocupando dos palcos de platea (siempre ha habido clases):

La Tertulia-Doctor Fleming en el Teatro Regio

Faltan Sara y Reme, que por haberse apuntado a última hora, y en sustitución de otras dos personas, tenían sus butacas en otra zona del teatro.

En primer lugar, disfrutamos con la serenidad y paz que transmite, hablando, Alicia Giménez Bartlett, la autora invitada en esta ocasión, que nos habló de sus comienzos como lectora, así como de su obra literaria, en particular de su personaje más conocido: la inspectora Petra Delicado.

Después de un café un tanto caótico (hay que reconocer que los pasillos y el hall del teatro no daban para más comodidad), llegó el turno del panel de experiencias, de la mano del profesor Juan Mata Anaya, de la Universidad de Granada, quien nos habló sobre lo que la conversación enriquece y aporta a la mera lectura individual. También nos contó sus experiencias con voluntarios que se dedican a leer cuentos a niños hospitalizados.

Palabras en la nieve A continuación asistimos a lo que, para prácticamente todos, fue lo mejor del Encuentro: una sesión de FILANDÓN, a cargo de los escritores Luis Mateo Díez, Juan Pedro Aparicio y José María Merino. ¿Qué no sabéis lo que es el filandón?. Tampoco nosotros lo sabíamos. Antiguamente, era una reunión que se hacía para charlar mientras se realizaba alguna labor manual. Al principio, se refería a las mujeres que se reunían para hilar, y de ahí su nombre.  Era una costumbre tradicional de las zonas de León y de Galicia, principalmente.

En este moderno filandón, Mateo Díez, Aparicio y Merino nos deleitaron con la lectura de microrrelatos propios, aderezados con anécdotas y toques de humor, que nos hicieron pasar un rato maravilloso. Alguno de esos relatos están recogidos en un libro que publicaron conjuntamente en 2007, titulado Palabras en la nieve: un filandón.

Durante la comida, en los salones Baeza, pudimos degustar el arroz con “punticas” y aprovechamos el rato del café para hacernos fotos con Alicia Giménez Bartlett y con “los filandones”.

Con Alicia:

La Tertulia con Alicia Giménez-Bartlett

 

Con los tres “filandones”:

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La Tertulia compartió mesa con los compañeros del club Doctor Fleming:

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Después de comer hicimos una visita guiada por el centro de la ciudad, donde nos esperaban “personajes” de la época de la Batalla de Almansa:

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Algunos valientes se atrevieron a subir al castillo, con el calor que hacía. Pero no estos tres, os lo aseguro. Preferimos la sombrita de la Casa Grande, sede actual del Ayuntamiento.

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Por último, volvimos de nuevo al Teatro Regio, donde terminó el Encuentro con un espectáculo de danza, “Blancanieves en Youkali”, que nos gustó mucho y puso la guinda a un magnífico día en todos los aspectos.

Uno de esos días, venía pensando en el viaje de vuelta, en que vuelves a casa con una sonrisa, agradecido con la vida y queriendo abrazar a todo el mundo.

Os recomiendo visitar la web del Encuentro, donde, además de toda la información, notas de prensa, entrevistas, podéis ver una galería de imágenes, así como las fotografías que los asistentes han enviado, entre las cuales se seleccionará la mejor.

Inicio de la página oficial pinchando en la imagen:

Página oficial del 9º Encuentro de Clubes de Lectura de Albacete 

Todas las fotos que he incluido son de Toñi Sánchez Verdejo, la “reportera más dicharachera” de nuestro club. Gracias a su costumbre de llevar siempre encima la cámara, podemos disfrutar ahora de estas imágenes. El que suscribe se dejó la suya en casa y luego se lamentó largamente.

jueves, 2 de junio de 2011

Epílogo 2010/2011

La Tertulia 10-5-2011 (Foto: Toñi Sánchez Verdejo) Llegamos, un año más, al final de la temporada de lecturas en nuestro club. Han sido 16 los libros leídos y comentados durante este curso, que hemos terminado acompañando al detective Philip Marlowe por los bajos fondos de Los Ángeles, y comenzamos, allá por septiembre, con las peripecias de otro detective mucho más sui generis, el romano Pomponio Flato.
 
Por el camino, hemos sentido la angustia del padre que huía con su hijo, siempre hacia el sur, por La carretera, hemos visto a la Península Ibérica separarse de Europa y convertirse en La balsa de piedra, y nos hemos metido en la pícara piel de Lázaro de Tormes para robarle las uvas a un astuto ciego.
 
Tolstoi nos enseñó, por boca de Iván Illich, que tenemos que vivir intensamente, para no llegar a la muerte descubriendo que hemos desperdiciado la vida. Después, viajamos al Sur de Italia, donde el sol calcina los campos y hay familias, como los Scorta, tan aferradas a la tierra como las raíces de los olivos.
 
Pasamos la Navidad en Colombia, de la mano de García Márquez. Allí aprendimos que en los tiempos del cólera había amores que podían esperar toda una vida para consumarse. Después, leyendo a Galdós y con las sabias explicaciones del profesor Diego Quirós, fuimos testigos de la aciaga batalla de Trafalgar, en la que nos arrasaron los ingleses (por supuesto, por culpa de los “gabachos”).
 
La Tertulia 10-5-2011 (Foto: Toñi Sánchez Verdejo) Ya en febrero, quisimos celebrar el Premio Nobel de Vargas Llosa leyendo su última novela, y, aunque don Mario nos defraudó un poquito, supimos que El sueño del celta, ese polifacético irlandés llamado Roger Casement, no era solo lograr la independencia de Irlanda, sino también eliminar el trabajo esclavo en el Congo y en el Perú.
 
Viajamos después al Saigón de los años 50, donde Graham Greene nos presentó a un americano más impasible que tranquilo. Y, desde el calor de Vietnam, nos fuimos a la fría niebla londinense para descubrir que, quizá, todos tenemos un poco de doctor Jekyll y otro poco de Hyde.
 
Tampoco este año nos hemos olvidado de la poesía, y así, en compañía de Andrés Gómez-Flores, releímos a los mejores poetas que ha dado Albacete, algunos de ellos menos reconocidos de lo que merecen.
 
Y no estuvo de más esa dosis de poesía, ya que luego tuvimos la traumática experiencia de naufragar en una isla desierta, junto a un puñado de niños que, aunque empezaron comportándose como tales, terminaron degradándose como si fueran adultos, en El señor de las moscas.
 
Menos mal que Luis Landero salió a rescatarnos con su prosa impecable y nos llevó de vuelta a lugares más conocidos, a uno de esos pueblos pequeños en los que nunca pasa nada y lo poco que pasa queda registrado en el banco de la plaza, con el movimiento de pies de los ociosos. En esos sitios, algunas veces, hay “caballeros” que quieren mejorar su fortuna, aunque rara vez lo logran.
 
Y a quienes no les faltaba fortuna, y de la buena, era a los Médicis. Les tocó ser los protagonistas de una época y una ciudad, Florencia, a la que algunos de los miembros del club ya habéis viajado, y a la que el resto queremos ir cuanto antes, después de leer Quattrocento. Seguramente, un investigador insobornable, como Philip Marlowe, no hubiera dado tregua hasta desenmascarar los turbios manejos del duque de Urbino.
 
La Tertulia 10-05-2011 (Foto: Toñi Sánchez Verdejo) “Si quieres aventura, engánchate a la lectura”, rezaba un eslogan, y ya veis que, al menos este año, ha sido cierto. Por eso, el próximo martes, 7 de junio, vamos a celebrar el final de curso con una reunión un poco más distendida. Como ya os explicamos en la última tertulia, organizaremos una especie de “trivial” con preguntas sobre los 16 libros que hemos leído. No os preocupéis, porque no se trata de ver quién sabe más, sino de pasar un buen rato y repasar, de una manera divertida, las lecturas de este año. Haremos dos equipos y… ¡qué Dios reparta suerte!.

(*) Muchas gracias a Toñi Sánchez Verdejo por sus fotos

martes, 1 de junio de 2010

Los cuernos de don Friolera (Valle-Inclán)


Los cuernos de don Friolera Para terminar el curso, hicimos la lectura dramatizada de este esperpento (en el sentido valleinclanesco de la palabra).

Los papeles protagonistas fueron para Ángel (D. Friolera), Quique (Dña. Loreta) y Juan Manuel, que sustituyó a Elías en el papel de Pachequín.
Después, despedimos la temporada con unas tapitas y unas cervezas.

En este enlace podéis ver la película para TVE, Los cuernos de D. Friolera, con guión de Rafael Azcona (aunque el título indique “Las galas del difunto”):

VÍDEO: "Los cuernos de D. Friolera"